El dolor y sufrimiento son parte de la vida
humana, todos los días alguien muere, alguien se va de nuestras vidas
repentinamente. Muchas veces terminamos una relación amorosa o se enferma algún
ser querido, en fin, nadie está libre de la desgracia. No se puede realizar un
proceso de curación si no enfrentamos las experiencias dolorosas. Nuestro
sufrimiento es el resultado de cómo lidiamos con las secuelas de traumas
pasados en el presente.
Los
recuerdos del pasado van afectar el presente en la forma de malestares físicos,
insomnio, pesadillas, ataques de pánico,
dolores de cabeza, fatiga, dolor crónico, problemas digestivos, etc. Freud y sus seguidores creían que la
"compulsión de repetición o The Compulsion to repeat" eran un intento
inconsciente de tener el control sobre la situación dolorosa y que podrían
llevar a su resolución. En mi experiencia la "Repetición" solo lleva
a más dolor, el repetir el trauma durante las terapias tradicionales de habla
como el psicoanálisis solo refuerza la preocupación dejando a la persona con más
preguntas que respuestas.
¿Qué es
trauma? Es la causa de sufrimiento más ignorada, sin tratamiento y malentendida
desde que existe la psicología. Los traumas vienen asociados con síntomas que
debilitan a las personas debido a que en el pasado vivieron alguna experiencia
donde percibieron una amenaza de daño inminente a su bienestar físico o mental.
El trauma es único en cada individuo, lo que a una persona le parece divertido
puede causarle terror a otra. Lo mas importante que aprendí sobre el trauma
durante mi servicio en la guerra de Iraq, es que los niños son los más
propensos a ser traumados. No solo los niños victimas de guerra, si no que
cualquier niño puede ser traumatizado por eventos de la vida diaria que a
nosotros adultos nos parecen normales.
La
mayoría de psicólogos que conozco se limitan a ver el trauma con un ojo muy
cerrado donde solo los soldados que fueron a guerra, las victimas de violencia
y abuso sexual o aquellas personas victimas de alguna catástrofe natural entran
al diagnostico del trastorno de estrés post traumático. La verdad es que una
serie de eventos pequeños pueden tener efectos dañinos en la persona a lo largo
de sus vidas; el trauma no solo surge de una guerra o de un evento violento, si
no que puede surgir debido a un susto muy fuerte, a una caída de bicicleta, un accidente
automovilístico, una visita al dentista, al doctor o debido a la perdida de un
ser querido. El trauma trata sobre la perdida de conexión con nuestro entorno,
con la familia, con los demás y con nosotros mismos.
No
importa que lo causo, el trauma es trauma. Las personas pueden ser
traumatizadas por cualquier evento que perciban de forma consiente o inconsciente que sea una amenaza a su
bienestar físico o mental. Esto va a depender de las experiencias de vida de
cada individuo y su edad. Los gritos fuertes de un adulto muy enojado, truenos
o sonidos repentinos pueden traumar a los niños; el factor crítico en el trauma
es la percepción de la amenaza a
nuestro bienestar mental o físico y la incapacidad de poder hacer algo.
Memoria
“No hay presente o futuro,
solo el pasado sucediendo una y
otra vez.”
Eugene O’Neill
La memoria es un proceso de
reconstrucción, continuamente añade, borra, reorganiza y actualiza información,
todo para mejorar nuestras probabilidades de supervivencia.
Lo que
muchos profesionales de la salud mental no entienden en el trabajo clínico con
recuerdos traumáticos es que las emociones, sensaciones corporales y estados de
ánimo afectan gravemente nuestra memoria. Los pensamientos y imágenes que
aparecen en nuestros recuerdos son seleccionados para ir con nuestro estado
emocional presente. Si estamos tristes entonces vamos a tener recuerdos y pensamientos tristes.
La
función primordial de nuestra memoria es asegurar nuestra supervivencia, el
cual selecciona del pasado lo que fue efectivo y nos evita repetir las
respuestas dañinas. Los recuerdos que más resaltan en nuestras mentes están
llenas de emociones, sentimientos y sensaciones buenas o malas. ¿Recuerdas tu
primer beso? ¿Tu primera salida a la playa? ¿La sonrisa de mamá? ¿Las salidas
con amigos y amigas? Ahora ve notando como los recuerdos van emergiendo en tu
mente y también nota las sensaciones en tu cuerpo que van asociadas a esos
recuerdos. ¿Son placenteras esas sensaciones? Eso va a depender del tipo de memorias
que resaltaron en tu mente, los recuerdos placenteros atraerán sensaciones de
bienestar; pero los recuerdos malos son los que nos ponen tensos, con un nudo
en el estomago y la garganta. Nos desconectan del mundo.
Nuestra
recuerdos son mutables y van cambiando con el tiempo, en cambio los recuerdos
traumáticos son huellas fijas del pasado, experiencias horribles que dejan
huellas profundas en la mente y cuerpo. Esta fijación del trauma nos evita
crear nuevas estrategias y darle significado a las cosas. El pasado vive en el
presente.
Lo que
tienen que entender los profesionales de la salud mental sobre los recuerdos
traumáticos es que la persona no recuerda su trauma en forma de narrativa; los
recuerdos se fragmentan como una granada de mano en forma de sensaciones,
sabores, olores, imágenes y pensamientos. Según el Dr. Bessel Van der Kolk,
cuando una persona recuerda un trauma, el lado izquierdo del cerebro se apaga.
Esto quiere decir que nuestra habilidad de organizar nuestras experiencias en
secuencia y la habilidad de poner nuestros sentimientos en palabras queda
desactivado. Por ejemplo una niña o niño
e incluso un adulto victima de violación no va a recordar su evento traumático
en forma de narrativa con un principio, medio y final. Las memorias se graban
en forma de imágenes “recuerdo como me miraba”, Sonidos “solo recuerdo el
sonido del reloj”, Sensaciones “siento que no puedo respirar”, olores “puedo
sentir su aliento a cigarro y alcohol”.
Consejo
para mis colegas Forenses:
En
casos de abuso sexual a niños y niñas donde existe muy poca evidencia debemos
tomar en cuenta, 1) que la mente de los niños es manipulada muy fácilmente. 2)
Los niños mienten y algunos son muy buenos. Pero hay algo que los niños y niñas
no saben hacer, eso es poder imitar las respuestas fisiológicas, asociadas con
las emociones de una victima de abuso sexual. Comportamientos como orinarse en
la cama, ataques de pánico, comportamientos repetitivos, miedo a ser tocado o
ser bañado, malestares estomacales como el estreñimiento, cambios de ánimo,
tartamudeo, aislamiento y ansiedad. Estos comportamientos aparecen cuando el
abuso fue real y no inventado. Un trauma como esté, tiene como consecuencias
cambios en el cerebro emocional los cuales producirán respuestas asociadas con
el abuso sexual a los cuales llamo “disparadores”, puede ser un olor, un lugar,
el nombre mismo del acusado puede enviar a la víctima a un estado de
hipertensión o de congelación. Es muy importante observar que lo que dicen sea
congruente con lo que su cuerpo manifiesta.
Pablo A. Clavijo
Creador de la Psicología del Movimiento y Emoción
US Marine, Veterano de la guerra de Iraq, 2005
Especialista en Protección Personal
At-Risk International LLC
Private Investigator
At-Risk International LLC
At-Risk International LLC
Private Investigator
At-Risk International LLC
Diplomado en Psicología Forense
Universidad Privada Domingo Savio
Certificado Experto en:
Detección de MicroExpresiones y Expresiones sutiles
Paul Ekman Group Online
https://www.facebook.com/PsicologiaME/
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