Monday, January 29, 2018

Trauma y Memoria

    
    El  dolor y sufrimiento son parte de la vida humana, todos los días alguien muere, alguien se va de nuestras vidas repentinamente. Muchas veces terminamos una relación amorosa o se enferma algún ser querido, en fin, nadie está libre de la desgracia. No se puede realizar un proceso de curación si no enfrentamos las experiencias dolorosas. Nuestro sufrimiento es el resultado de cómo lidiamos con las secuelas de traumas pasados en el presente.
Los recuerdos del pasado van afectar el presente en la forma de malestares físicos, insomnio,  pesadillas, ataques de pánico, dolores de cabeza, fatiga, dolor crónico, problemas digestivos, etc. Freud y sus seguidores creían que la "compulsión de repetición o The Compulsion to repeat" eran un intento inconsciente de tener el control sobre la situación dolorosa y que podrían llevar a su resolución. En mi experiencia la "Repetición" solo lleva a más dolor, el repetir el trauma durante las terapias tradicionales de habla como el psicoanálisis solo refuerza la preocupación dejando a la persona con más preguntas que respuestas.


¿Qué es trauma? Es la causa de sufrimiento más ignorada, sin tratamiento y malentendida desde que existe la psicología. Los traumas vienen asociados con síntomas que debilitan a las personas debido a que en el pasado vivieron alguna experiencia donde percibieron una amenaza de daño inminente a su bienestar físico o mental. El trauma es único en cada individuo, lo que a una persona le parece divertido puede causarle terror a otra. Lo mas importante que aprendí sobre el trauma durante mi servicio en la guerra de Iraq, es que los niños son los más propensos a ser traumados. No solo los niños victimas de guerra, si no que cualquier niño puede ser traumatizado por eventos de la vida diaria que a nosotros adultos nos parecen normales.

La mayoría de psicólogos que conozco se limitan a ver el trauma con un ojo muy cerrado donde solo los soldados que fueron a guerra, las victimas de violencia y abuso sexual o aquellas personas victimas de alguna catástrofe natural entran al diagnostico del trastorno de estrés post traumático. La verdad es que una serie de eventos pequeños pueden tener efectos dañinos en la persona a lo largo de sus vidas; el trauma no solo surge de una guerra o de un evento violento, si no que puede surgir debido a un susto muy fuerte, a una caída de bicicleta, un accidente automovilístico, una visita al dentista, al doctor o debido a la perdida de un ser querido. El trauma trata sobre la perdida de conexión con nuestro entorno, con la familia, con los demás y con nosotros mismos.

No importa que lo causo, el trauma es trauma. Las personas pueden ser traumatizadas por cualquier evento que perciban de forma consiente o inconsciente que sea una amenaza a su bienestar físico o mental. Esto va a depender de las experiencias de vida de cada individuo y su edad. Los gritos fuertes de un adulto muy enojado, truenos o sonidos repentinos pueden traumar a los niños; el factor crítico en el trauma es la percepción de la amenaza a nuestro bienestar mental o físico y la incapacidad de poder hacer algo.



Memoria

“No hay presente o futuro,
solo el pasado sucediendo una y otra vez.”
Eugene O’Neill

         La memoria es un proceso de reconstrucción, continuamente añade, borra, reorganiza y actualiza información, todo para mejorar nuestras probabilidades de supervivencia.

Lo que muchos profesionales de la salud mental no entienden en el trabajo clínico con recuerdos traumáticos es que las emociones, sensaciones corporales y estados de ánimo afectan gravemente nuestra memoria. Los pensamientos y imágenes que aparecen en nuestros recuerdos son seleccionados para ir con nuestro estado emocional presente. Si estamos tristes entonces vamos  a tener recuerdos y pensamientos tristes.

La función primordial de nuestra memoria es asegurar nuestra supervivencia, el cual selecciona del pasado lo que fue efectivo y nos evita repetir las respuestas dañinas. Los recuerdos que más resaltan en nuestras mentes están llenas de emociones, sentimientos y sensaciones buenas o malas. ¿Recuerdas tu primer beso? ¿Tu primera salida a la playa? ¿La sonrisa de mamá? ¿Las salidas con amigos y amigas? Ahora ve notando como los recuerdos van emergiendo en tu mente y también nota las sensaciones en tu cuerpo que van asociadas a esos recuerdos. ¿Son placenteras esas sensaciones? Eso va a depender del tipo de memorias que resaltaron en tu mente, los recuerdos placenteros atraerán sensaciones de bienestar; pero los recuerdos malos son los que nos ponen tensos, con un nudo en el estomago y la garganta. Nos desconectan del mundo.

Nuestra recuerdos son mutables y van cambiando con el tiempo, en cambio los recuerdos traumáticos son huellas fijas del pasado, experiencias horribles que dejan huellas profundas en la mente y cuerpo. Esta fijación del trauma nos evita crear nuevas estrategias y darle significado a las cosas. El pasado vive en el presente.

Lo que tienen que entender los profesionales de la salud mental sobre los recuerdos traumáticos es que la persona no recuerda su trauma en forma de narrativa; los recuerdos se fragmentan como una granada de mano en forma de sensaciones, sabores, olores, imágenes y pensamientos. Según el Dr. Bessel Van der Kolk, cuando una persona recuerda un trauma, el lado izquierdo del cerebro se apaga. Esto quiere decir que nuestra habilidad de organizar nuestras experiencias en secuencia y la habilidad de poner nuestros sentimientos en palabras queda desactivado.  Por ejemplo una niña o niño e incluso un adulto victima de violación no va a recordar su evento traumático en forma de narrativa con un principio, medio y final. Las memorias se graban en forma de imágenes “recuerdo como me miraba”, Sonidos “solo recuerdo el sonido del reloj”, Sensaciones “siento que no puedo respirar”, olores “puedo sentir su aliento a cigarro y alcohol”.

Consejo para mis colegas Forenses:

En casos de abuso sexual a niños y niñas donde existe muy poca evidencia debemos tomar en cuenta, 1) que la mente de los niños es manipulada muy fácilmente. 2) Los niños mienten y algunos son muy buenos. Pero hay algo que los niños y niñas no saben hacer, eso es poder imitar las respuestas fisiológicas, asociadas con las emociones de una victima de abuso sexual. Comportamientos como orinarse en la cama, ataques de pánico, comportamientos repetitivos, miedo a ser tocado o ser bañado, malestares estomacales como el estreñimiento, cambios de ánimo, tartamudeo, aislamiento y ansiedad. Estos comportamientos aparecen cuando el abuso fue real y no inventado. Un trauma como esté, tiene como consecuencias cambios en el cerebro emocional los cuales producirán respuestas asociadas con el abuso sexual a los cuales llamo “disparadores”, puede ser un olor, un lugar, el nombre mismo del acusado puede enviar a la víctima a un estado de hipertensión o de congelación. Es muy importante observar que lo que dicen sea congruente con lo que su cuerpo manifiesta. 


Pablo A. Clavijo
Creador de la Psicología del Movimiento y Emoción

US Marine, Veterano de la guerra de Iraq, 2005

Especialista en Protección Personal
At-Risk International LLC

Private Investigator

At-Risk International LLC

Diplomado en Psicología Forense 
Universidad Privada Domingo Savio

Certificado Experto en: 
Detección de MicroExpresiones y Expresiones sutiles 
Paul Ekman Group Online

https://www.facebook.com/PsicologiaME/

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